Dejar ir, soltar.
Se
mencionan muchos puntos interesantes en el video, uno de los fragmentos que me
tocó fibras sensibles es cuando se nos pide imaginar que hay un río muy grande
que no podemos cruzar, sin embargo se busca la manera de seguir adelante, por
lo que nos disponemos a crear un bote. Después,
logramos cruzar dicho río, pero de repente nos invade el pensamiento de que tal
vez más adelante podría haber otro, por
lo que deducimos que volveremos a ocupar de nueva cuenta el bote, entonces decidimos llevarlo con nosotros.
Por
obviedad, el recorrido nos resultará más pesado, incluso llegará un punto en
donde nos sentiremos extremadamente incomodos, será casi imposible caminar sin
tropiezos ya que su gran tamaño puede complicarnos el camino. Y justo así pasa
con las personas, muchas veces hay amigos, familia o conocidos que no aportan
nada positivo a nuestra vida, sin embargo nos aferramos a ellos como si nos
hicieran mucha falta para poder seguir, lo que debemos hacer es aprender a soltar.
Es difícil reconocer cuando alguien simplemente
ya no debería formar parte de nuestros vínculos afectivos, sin embargo tenemos que
ponernos a pensar en cómo es que este
cambio nos va a beneficiar volviendo nuestro camino más despejado, sin
obstáculos que puedan deteriorarnos a
tal punto de apagar nuestra luz interior.
Debemos
soltar lo que ya nos soltó, tenemos que priorizarnos como personas y asimilar
que los que un día nos ayudaron a sanar, desafortunadamente ya no aportan
absolutamente nada a nuestra vida, y que
ya no los necesitamos, debemos quitarnos ese peso de encima, pues nos les
debemos nada.
Por
otro lado se habla de cómo es que se romantiza la mentira, es decir, cuantas
veces no queremos asimilar la realidad que vivimos. Es duro si quiera pensar
que lo que más nos duele escuchar es lo que debemos saber. Hace falta aceptar
la verdad, porque solo así podremos sanar todo aquello que no hablamos con nadie,
tenemos que asumir que somos seres pensantes imperfectos y que no todo va a
salir como esperamos.
En
el video se menciona que todos crecimos con la idea de que tenemos que ser siempre
felices, satanizamos tanto la tristeza que intentamos abstenernos a sentirla, sin
imaginar que lo más saludable es vivirla, porque después de haber llorado nos
vamos a encontrar a nosotros mismos, sacáremos nuestro lado más vulnerable, y esto nos hará darnos
cuenta que esas emociones nos hacen únicos y que nuestra verdadera esencia está
en nuestro interior.
Suelta
todo eso que ya no necesitas: vínculos, personas, momentos y etapas, arriésgate
a ganar desde tu duelo, porque solo así aprenderás a sanar. Convierte en la
mejor versión de ti, ábrete a nuevas posibilidades, siente. Vacíate para poder
volver a llenarte, emprende viajes hacia nuevas a aventuras así parezcan buenas
o malas, de todo se adquiere un nuevo aprendizaje.
El
mundo cambia y no se detendrá por nada, aún y cuando fallezcas, lo único que
parará será tu historia de vida, pero los demás, los que quedan, seguirán adelante.
Sana
tu corazón con madurez, y afronta lo que te pasa.
No
te pierdas la oportunidad la oportunidad de ver “Dejar ir, soltar”, disponible
en YouTube.
(Da click al siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=8h1T2aXBapI)
Escrito por Amor Gabino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario