viernes, 25 de noviembre de 2022

El karma llega con el alma a ciegas   (Una vida para recordar).


A medida que iban pasando el tiempo, el vínculo con sus demás compañeros que reprobaron era más empático aclarando que para Jefferson el miedo siempre fue su mayor dominante en la mente, por lo tanto de una u otra forma él tenía que hacer amistad para no acabar golpeado por uno de ellos al menos eso era lo que pensaba para el todo lo malo ya lo había pasado, más sin embargo de un día al otro, la supuesta amistad que habían generado se fue todo al demonio, Jefferson era de un cuerpo elevado de masa corporal (obesidad) pero para él no le importaba seguía todo el tiempo disfrutando de los alimentos que su madre le envían para desayunar, además del dinero que el encontraba en su casa o le pedía a su mamá compraba todo el tiempo compraba por lo menos 2 pizzas o sándwiches si no es que algunas ocasiones, se negaba y resaltaba su defecto de la gula disfrutando de 3  sándwiches, pero para su madre todavía era su bebé ella jamás vería algo malo de él, llenándolo de apapachos, cariño, y amor las 24 horas del día lo mala suerte para él que no sabía hasta este punto que existían personas que no lo iban a seguir tratando así, y sí justamente se encontró con estos individuos que de un momento a otro cuándo un día saliendo al recreo el tenía ese instinto desde la primera parte de su infancia pero ya no lo hacía por la emoción de salir corriendo a jugar y gritar toda la cancha, en esta etapa lo hacía por llegar alcanzar los primeros sandwichones  él sabía que  eran los primeros que se iban en caliente, tenía que hacerlo era su reglamento de todos los días pero aun así era muy difícil alcanzar llegar primero nunca ha de faltar los más rápidos y agiles de bajar las escaleras o si no por que salían antes al receso que también eso era muy complicado por parte del maestro que él tenía, de inmediato podía percibir en su cara la verdadera desesperación de conseguir su desayuno a pesar de que sabía que tenía su desayuno por parte de su madre, al fin de cuentas entre medio de empujones, y algunos insultos él lograba salir casi sin aliento para respirar pero completo, pasaba ala cooperativa a comprar su jugo de Bonafott, su sabor favorito era de manzana, luego al momento de dirigirse al salón ve a los individuos de su grupo y le gritan,! hey pepa ¡ él no sabía en realidad a quien se dirigían de esa manera el solo remiro y con la misma seguía su camino pero de repente vuelve a escuchar la misma palabra, reacciona y se pregunta yo creo que si es para mí me, claro de un momento el que me lo estaba gritando era Luis ángel uno de los repetidores de mi salón, el no supo de que manera responder sabía que si le contestaba temía a que uno de ellos iba a venir por el a golpearlo y si trataba de escaparse era más probable que lo alcanzarán, aparte que llevaba su desayuno y su jugo, mejor tomó la decisión de bajar la cara y retirarse, mientras subía las escaleras él se iba preguntado que es lo que acaba de suceder si él no les ha hecho nunca nada, siempre los ha hablado con su nombre, prestado de sus útiles y hasta incluso regalado de su mismo desayuno él estaba creciendo y se empezaba a dar cuenta de que eso no era normal, llegando al salón percibe que en el salón se encontraban puras niñas, otra cosan que para él era imposible hablarle a una niña, el se refugiaba claramente con la comida así mismos dirigiéndose la balcón, se sentía entre triste no podía entender por que lo trataban de esa manera ese día los alimentos no le dejaron un buen sabor de boca, de repente suena la campana, termino el receso el no termino de comer el espagueti que su madre le había enviado, decidió guardarlo y entro al salón busco su mochila ahí se encontraba su silla, el notaba las caras largas de todos no era algo normal hasta con ese el cargaba, de inmediato el sabía que en cualquier momento subirán mis amigos con los otros individuos del salón, al contar con su presencia adentro del salón 3 de ellos se me acercaron preguntándome ¿ por qué no bajaste a jugar con la banda? El sin saber con que responderle, pero el miedo no lo dejaba calmado y le obligo a contestarle por que no termine de desayunar es más miren no lo termine, no quisieran un poco de mi espagueti, uno de ellos se empezó a reír contagiándoselo a los demás , contestándole no te cansas de tragar no tienes fondo desde ese momento, para Jefferson las burlas y maldades se iban a desatar con más frecuencia, el llego el punto de que quería llorar en el salón pero que iban a decir todos lo iban a etiquetar con otro apodo, llego el punto de que entro en problemas mentales que esto con el tiempo tuve sus consecuencias. 


Escrito por Jefferson Zúñiga.

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