UN NUEVO SISTEMA; DERECHO INTERNACIONAL.
La Constitución Mexicana de 1917, consta de 137 artículos
que consagran una serie de derechos que defienden los principios y objetivos de la nación, a través de la
organización de nuestro gobierno.
El sistema que nuestro país conlleva, es considerado
decimonónico, el cual es un adjetivo que se utiliza para aludir a aquello que
es vinculado al siglo XXI, al igual que tuvo cierta influencia entre los años
1801 y 1900.
Los acontecimientos por los que nuestro país se enfrentó,
fueron totalmente traumáticos, pues las intervenciones que se suscitaron
afectaron a las potencias capitalistas, sin embargo así fue como emergió la
universalización de los derechos humanos; los cuales se crearon con la
finalidad de garantizar que las personas tengamos una vida digna y plena, sin
importar nuestra nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen, color, lengua
u cualquier otra condición.
El derecho
internacional, está estipulado en el artículo 133, el cual se definía como como
un modelo constitucionalista; que se enfocaba en racionalizar los poderes
políticos sometidos a la ley, además de que realizaban transformaciones, y se
caracterizaban por ser reguladas a través de las normas jurídicas.
Sin embargo, al ser
de carácter heteroaplicativo, no era constantemente aplicado, o su práctica
parecía rara, e inclusive hasta al momento de ser invocado ante los tribunales,
su aparición resultaba inherente y sin estructura legal.
La doctrina tradicional, considera que las formas de
manifestación de las fuentes del derecho internacional, son más bien los
tratados internacionales y como es que estos se emplean normalmente. Es
importante destacar que no existen posibilidades de que se apliquen normativas
internacionales, que en mi opinión personal, desafortunadamente aún existen
ciertas deficiencias que afectan a su tratamiento.
La Constitución de nuestro país, establece un sistema que
celebra a los tratados internaciones, en donde hay prácticas con pesos y
contrapeso, además de que incluye los tres poderes; legislativo, ejecutivo y
judicial, los cuales separan las funciones de nuestro gobierno, equilibran el
poder y evitan que se ponga en riesgo nuestra democracia.
Nuestro sistema constitucional se basa en el derecho
convencional, es decir que se ocupa de la regulación de los diferentes tipos de
arreglos que se lleguen a presentar ante los derechos internacionales, lo que
hace que llegue al mundo globalizado, abriendo paso a nuevas actualizaciones
entre los marcos jurídicos.
Muchos de los impactos que causo la Constitución, nos llevaron al país que somos hoy en día, uno de ellos se suscito cuando inciarón diversos movimientos en la década de los 80, lo que generó que se apliquen los tratados internacionales, los cuales se fundamentan en la jurisdicción y alegan ante las violaciones de nuestros derechos.
El TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte),
surgió casi al final de la Guerra Fría, y fue cuando las demandas e inversiones
aumentaron, especialmente a los estados socialistas, pues eran los que ocupaban
cierta capital para poder ser tomados en cuenta, tener una mejor economía y
sobre todo ser reconocidos en el mercado.
El impacto de este tratado, generó que en México surja una
economía mixta, que se dio a la tarea de darle un giro de 180° al sistema
jurídico, pero con la cualidad de que no se cambiará la esencia de nuestra
Constitución.
No tardo mucho tiempo cuando comenzaron las cancillerías
que sometían a las políticas comerciales de la Secretaria de la Industria y
Comercio, lo que llevó a que se impulsara un proyecto que buscaba aterrizar a
los tratados comerciales.
El estado mexicano buscaba ser congruente a través de
diversos derechos convencionales, que intentaban verse aplicados en la
globalización económica, sin embargo las propuestas que se hacían resultaban
insuficientes. Inclusive hasta se desataron polémicas que buscaban una jerarquía
normativa, y no fue hasta 2007 que estas posturas fueron reafirmadas para
resolver los problemas suscitados, haciendo uso de nuestros derechos.
Nuestra constitución, como anteriormente se mencionó,
contaba con ciertas insuficiencias en algunos de sus sistemas, lo que desató
controles prácticamente convencionales, además de que aparecieron normas que
ponderaban los principios de las personas. La Corte mexicana, tomó decisiones a
la ligera después de que surgieron estos detalles, lo que ocasionó que se
olvidarán e ignoraran parte de las fuentes del derecho internacional.
En el 2011 se reformó la constitución, pues aparecieron
violaciones a los derechos, causando bloqueos constitucionales, sin embargo
esto favoreció a nuestro marco jurídico, ya que ahora con las nuevas reformas,
nuestros derechos tienen un peso más alto que años anteriores. Con todos estos
cambios que se presentaron, las necesidades se ajustaron, así como también se
previeron todos los derechos de carácter internacional, además de que
resultaban más comprensibles.
La internacionalización de la economía, junto con la
mayoría de los tratados se debe a la globalización, pues esto nos llevó a una
universalización, es decir que nos abrió camino hacia un país más actualizado y
con mejores reformas. Sin embargo, a pesar de todos esos cambios y
transformaciones, nuestro sistema jurídico, aún tiene muchísimas cosas que
mejorar, pues no siempre se aplica o funciona de manera correcta o coherente.
Los sucesos que se mencionaban en un principio, no fueron
más que los responsables de que haya un impacto en nuestros derechos, porque
justo tiempo después de su finalización comenzó la inserción a la
globalización.
Nuestro marco jurídico tiene mucho que mejorar, sin embargo
es muy difícil que este pueda ser moldeado, pero estoy segura de que por medio
de constantes revisiones podríamos hacer posibles todas esas mejoras que
generen orden y que beneficien a los mexicanos abarcando todos y cada uno de sus
intereses, así como también sus necesidades.
Para finalizar, me gustaría hacer mención a una de las
frases más significativas:
“La mejor barda que se puede tener, es crear oportunidades en México, para que la gente no se vaya”.
Soy fiel creyente de que la globalización, en conjunto de
las normas jurídicas en beneficio de los derechos, haremos que México sea un
mejor país, y que pueda sobrellevar todo tipo de problemática, sin importar
ningún obstáculo.
Bibliografía:
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