Había una vez un niño llamado Hades, quien viene de una familia muy humilde, su padre trabaja todo el día en la panadería
del pueblo, mientras que su madre se dedica a coser los vestidos desgastados y
rotos de las mujeres riquillas para ganarse unos cuantos pesos y solventar sus
gastos.
Hades amaba ir al colegio pues aprendía muchas cosas, las
clases de historia y geografía le parecían muy interesantes, pues ahí tenía la
oportunidad de conocer sobre los más grandes filósofos, además de que aprendía
sobre las culturas de diversos lugares del mundo. Un día en una de sus clases,
su maestro les presentó a él y a sus compañeros un lugar llamado Roma.
¡Era el lugar más increíble que Hades podría imaginar!, era
perfecto.
-¡Oh por Dios!, Roma es increíble, maestro Nick,
definitivamente, cuando tenga mucho, mucho dinero iré ahí. ¡Mire que fotos tan
bonitas!.-Dijo Hades, emocionado.
-Eso no es todo Hades, Roma, es verdaderamente la “Ciudad
Eterna”, pues hace mucho tiempo que el lugar parece haberse quedado parado
durante siglos, cuenta con monumentos asombrosos, importantes edificios, además
de que tiene una amplia riqueza, está lleno arte, cultura, y muchas cosas más.-
Contestó el maestro Nick.
-¡Vaya maestro!, la verdad que estoy impactado, solo de ver
las fotos, es maravilloso todo lo que esta hermosa capital puede ofrecernos, es
un lugar digno de admirar.-Dijo Nick, mientras observaba con una mirada sorprendente
las fotografías de su libro.
-Y es que eso no es todo niños, Roma, tiene a muchos de los
mejores filosos… Tenemos a Cicerón, Plotino, Séneca, Lucrecio, Quintiliano, y
muchísimos más. En esta nueva lección aprenderán mucho… es por eso que deben investigar tres filósofos de Roma, sus pensamientos,
influencias, etc. Deben entregármelo el día de mañana, ¡sin falta, niños!,
recuerden que cada vez estamos más cerca del examen final.
Todos los niños, comenzaron a ponerse de acuerdo para ir
juntos en sus bicicletas, a la biblioteca más cercana del pueblo, sin embargo
el pequeño Hades, tenía que recorrer más de seis kilómetros caminando para
poder llegar a la biblioteca, ya que él vivía en la zona más pobre de la
comunidad, por lo tanto era la más alejada. Hades, se entristeció pues sabía
que no podría ir, ya que no contaba con los recursos para llegar hasta ahí.
Al salir del colegio, sus compañeros emprendieron el viaje
camino a la biblioteca, mientras que Hades, seguía el mismo recorrido hacia
casa. Llegó triste y agobiado, pues sabía que si no entregaba esa actividad, el
maestro Nick podría ponerle una mala calificación. Hades entre llantos, decía:
-¿Por qué no todos tenemos las mismas oportunidades?,
quiero ser muy grande, ser exitoso, pero… no tenemos dinero, papá trabaja
todo el día y a duras penas nos alcanza para la comida, mientras que mamá tiene
las manos y vista lastimadas de tanto coser y coser… me preocupa tanto mi futuro…
¿Y sí repruebo un año?, ¡no quiero fallar!... será demasiado triste ver como
todos mañana entregan su tarea… y yo… yo no podré entregar absolutamente
nada.
Después de muchas lágrimas derramadas, Hades se durmió, sin
imaginarse que estaba a punto de comenzar una travesía en un fantástico sueño.
-¿Hades?, ¿Hades?, despierta, soy Cicerón… mmm, ¿acaso no
me reconoces?, soy yo, el más grande estilista en la historia de Roma.
Hades, se tocaba los ojos, intentado descifrar si lo que
estaba viendo es real, y dijo
-¿Cicerón… el de mi clase de hoy?, ¿pero cómo?, no me lo
imaginaba tan narizón, sí que tiene una
frente muy grande señor, no se miraba así en las fotografías de mi libro… pero
eso es lo de menos, ¿Qué hace en mis sueños?...
-JAJA, Hades, tienes un muy buen sentido del humor.-Dijo
Cicerón sarcásticamente. –Estoy aquí porque vine a salvarte, quiero llevarte a
un recorrido por Roma, que me conozcas, y también me gustaría presentarte a
unos amigos, todos tenemos la intención de ayudarte con tu tarea, mira él es...
-¡Ah chihuahua!, el mismísimo Quintiliano, ¡wow!, esto es
increíble.-Contestó Hades.
-Soy ese mero, el único e inigualable Quintiliano, pequeño
Hades, que bueno que me reconoces, estoy tan orgulloso de ti… tus ganas de
salir adelante son asombrosas, un pajarito me dijo que serás muy exitoso.
Recuerda que “la ambición es un vicio, pero puede ser madre de la virtud”,
persigue tus sueños muchacho.
-Y yo soy Séneca, por poco se olvidan de mí. ¡Hola, Hades!,
¿no me recuerdas?...
-¿Cómo olvidarlo?, si usted tiene el cabello más lindo de
todos, esos risos no se ven en cualquier lado, ¡eh!, un gustazo.- dijo
Hades.
-¡Les dije que este muchachito les caería muy bien!, a mí
no me dio un gran cumplido, se refirió a mi como el de la gran nariz y frente,
pero eso no importa, mientras me recuerde- Comentó Cicerón entre risas.
-Necesitamos apurarnos muchachos, Hades no tiene más de
veinte minutos para despertar, recuerden que su padre está por llegar, y
seguramente le hablarán para cenar.- Contesto Quintiliano.
De un momento a otro, con un solo chasquido, se encontraban
todos dentro del coliseo de Roma, un lugar emblemático de Italia, Hades quedó
sorprendido, pues nunca se imaginó tener un sueño tan real, todo parecía
palpable.
-Muy bien muchacho, te explicaremos rápidamente con este
pequeño pizarrón, nuestros más grandes aportes en la pedagogía, recuerda que
todos somos amantes del conocimiento, y que nuestra mayor virtud es el
saber.-Mencionó Cicerón.
-Comienzo yo.-Dijo Séneca.-Pero antes que nada… ¿de dónde carajos salió ese pizarrón?, vaya que todo esto es mágico… bueno… te explico
rápidamente… es importante que todos los pedagogos se centren en la enseñanza
moral, pues a través de ella podremos crear una comunidad escolar capaz de
comprender y practicar en un ambiente ético, pondremos en juego muchos valores
como el respeto, la justicia, la virtud cívica, la responsabilidad, etc.
-Justo como la clase del profesor Nick, el realmente ama lo
que hace, tiene una conducta hacía nosotros respetuosa y mantiene al salón a su
disposición.-Contestó Hades.
-Así es Hades, realmente en la escuela se les debe educar a
los alumnos para la vida, fomentarles una actitud capaz de poder lograr grandes
cosas. Ustedes deben ser capaces de cuidarse a sí mismos y dar siempre lo
mejor de sí.-Dijo Séneca.
-Y para ello es necesario nuevas propuestas de
temporalización, incorporando asignaturas diferentes que proporcionen al alumno
capacidades individuales que agudicen el ingenio de la comunidad estudiantil. Es
por eso que particularmente, propuse un proceso formativo en el que se
transmitan aprendizajes desde la cuna, hasta una edad lo suficientemente
madura. También se deben aplicar nuevos métodos de enseñanza… hablo de
actividades que generen interés en los alumnos.-Intervino Quintiliano.
-Justamente, una de las ideas de Quintiliano es que la
enseñanza debe apoyarse en la lectura y comentarios de textos de oradores e
historiadores, para que sean unos excelentes escritores, y puedan desarrollar
una gran diversidad de aptitudes, ¡es una grandiosa aportación a la pedagogía!,
sin duda.-Mencionó Séneca.
-Estoy totalmente de acuerdo, la dialéctica es muy
importante, pues a través de ella desarrollarán razonamientos y argumentos
dignos de un buen discurso, algo que no cualquier orador hace. Los maestros
tienen el deber de fomentar participaciones que estén en beneficio de la
oratoria, aunque no muchos están de acuerdo con eso, ¿verdad Séneca?.-Preguntó
Cicerón.
-Mmmm, es que me voy más por la elocuencia, mi estimado,
pero concuerdo con muchas otras de tus ideas, como aquel pensamiento tuyo que
dice que el desarrollo de la naturaleza humana influye en las profesiones que
desempeña cada individuo.-Respondió Séneca.
-¡Vaya que aportaron, amigos!, estoy sorprendido, ni
pareciera que saben tanto de pedagogía y esas cosas.- Interrumpió Hades.
-Pues si Hades, nosotros fomentamos y evolucionamos pensamientos,
que influyen hasta el día de hoy en la educación… eres un gran niño Hades, no
te olvides de nosotros.- Dijo Cicerón.
De pronto, Hades sintió como su cama se movía de un lado a
otro.
-¡Hades, despierta!, ¿no ves la hora hijo?, ¿ya hiciste tu
tarea?, ¡vamos a cenar!.-Gritaba su padre.
-¡No puedo perder más tiempo!, necesito anotar todo,
todito, antes de que se me olvide papá, ¡tuve el sueño más asombroso del
mundo!, ¡conocí Roma!, y ¡aprendí muchísimo!.-Exclamó Hades.
-¡Ay Hades!, tú y tus ocurrencias hijo, anota rápido lo que
tengas que anotar y ven a cenar… tienes diez minutos.-Dijo su madre.
Hades, rápidamente saco su cuaderno y escribía palabra,
tras palabra, no podía creer lo que le había pasado, estaba muy feliz pues su
problema se había solucionado.
Al día siguiente, Hades y sus compañeros entregaron su
tarea, y la mejor nota fue para Hades, pues había puesto datos tan detallados
que el profesor Nick no podía creer.
Fin.
Escrito por Amor Gabino.